Ciclos…

Mi vida giró, se puso patas arriba y mi mundo cambió, mientras estudiaba en la universidad unos dolores de espalda fueron creciendo y ocupando el resto de mi cuerpo hasta que unos meses más tarde me diagnosticaron fibromialgia. Me diagnosticaron esto porque no hay un nombre para “usted no tiene ni idea de quien es, qué necesita ni lo que realmente quiere”. Me recetaron antidepresivos y analgésicos porque no podían recetarme dejar de vivir según los deseos de otras personas, porque no hay pastilla que te permita vivir en tus propios términos.

 Gracias a la vida y gracias a esta enfermedad lo conseguí.

  Se me hizo complejo, pero un día una persona me dijo, esto te lo has creado tú y lo que puede parecer duro fue mi tabla salvavidas, mi siguiente pensamiento fue, si yo me lo he creado, yo me lo quito y a partir de ese momento y sin dudar, sabía que yo me iba a curar, y no tardé muchos meses en restablecerme. ¿Pero, qué ocurrió? Sencillo y difícil al mismo tiempo, abandoné mi vida anterior, la medicina holística ayudó a que mi cuerpo se restaurase y abrirme a conocerme en la autenticidad y la serenidad fue clave.

 Una tras otra, se abrieron ante mi situaciones, personas y creencias que tuve que analizar una a una, algunas estaban claras, ya no podían formar parte de mi vida, no me ayudaban, me dañaban, otras, costó más tiempo… como la impaciencia, la exigencia y la culpabilidad.

 Porque aunque me sané muy rápido, empecé a “consumir” espiritualidad como quien va de compras por una galería comercial, ahora pico aquí, ahora allá, me apetece esto otro…el compromiso inquebrantable conmigo misma llegaría más tarde y de la mano del Rebirthing.

 En esos picoteos y en las docenas de libros leídos, había trabajado con mi niña interna, creía que allí estaba el trabajo, pero por suerte, tuve otro momento que agradezco todos los días de mi vida, en el cual, viendo un video de un parto pude conectar con el bebé que nacía y sentir cómo podía sentirse, sus llantos eran míos, su frío también helaba mi piel y su desconsuelo habitaba mi cuerpo. En ese momento, en mi favor diré que era bastante joven, pensé ¿Cómo puede ser que nadie se haya dado cuenta que la clave está en el nacimiento?¿Qué con lo que tenemos que trabajar es con el trauma que supone nacer de estas maneras?…investigando conocí que sí, que mucha gente lo estaba diciendo y que existían varias técnicas, me formé como masajista metamórfica, efacilitadora ej constelaciones familiares y el Rebirthing (entre otras), buscando herramientas para sanar mi bebé interna. 

 Me quedé en el Renacimiento, me enamoró su sencillez, su eficacia, su inagotable poder de transformación, me enamoraron las personas que lo practicaban y definitivamente me cautivó su efecto en mi vida. Siendo una practicante iniciando su andadura con la respiración consicnete fue cuando puede soltar, incluso con agradecimiento, la culpabilidad, la autoexigencia y la impaciencia. 

 Aprendí, trabajando con el guión natal, que no hablaban de mi, que en mi vivencia de nacimiento, establecí una serie de creencias acerca de mi, los demás y el mundo que sesgaron el resto de mis experiencias futuras. Ahí si, pude tomar las riendas de mi vida.

 Ahora, llevo 10 años dedicada a que otras personas puedan también tomar las riendas de sus vidas y vivir en sus propios términos como Renacedora profesional. En estos años he investigado, estudiado y acompañado cientos de procesos de guión natal y he creado mi propio método de indagación, toma de conciencia y transformación de las influencias prenatales.

Este proceso llamado ICT lo abro una vez al año para trabajar con aquellas personas interesadas en viajar al origen de sus patrones y estructuras limitantes que les alejan de quienes realmente son y no les permiten vivir una vida en plena libertad.

Puedes escribirme para entrar en la lista de espera para el próximo ICT y así tener la posibilidad de reservar tu plaza, ya que es un grupo muy reducido.

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